Nos inspiran
Personas y proyectos que están consiguiendo que hablemos de cuidados en todos los ámbitos: familiar, sanitario, social, cultural, público... Cuidopía te invita a descubrir la sociedad de los cuidados a través de su mirada.
Personas y proyectos que están consiguiendo que hablemos de cuidados en todos los ámbitos: familiar, sanitario, social, cultural, público... Cuidopía te invita a descubrir la sociedad de los cuidados a través de su mirada.
El duelo es un proceso natural que se produce tras la experiencia de una pérdida. Este cambio supone un tiempo de adaptación que cada persona vive de una manera distinta. Tanto en entornos familiares como profesionales, quienes ejercen los cuidados pueden experimentar cambios físicos y emocionales que es importante conocer e identificar. El apoyo y el acompañamiento de las personas más cercanas, o de profesionales sanitarios si fuese necesario, es fundamental para poder afrontar y superar el duelo. ‘Decir adiós’, la nueva unidad de Escuela de Cuidados, explora la gestión emocional del duelo a través de la historia de Paula, Óscar y Natalia, quienes experimentan el duelo como hijos y cuidadora profesional, respectivamente. La unidad ofrece también los consejos de personas expertas para el acompañamiento emocional durante estos procesos.
La Fundación 26 de Diciembre trabaja para las personas mayores de 60 años del colectivo LGTBIQ+. Son más de un millón, de las que el 80% viven una situación de soledad no deseada. A diferencia del resto de mayores, tienen una historia protagonizada por la discriminación y la no aceptación. En la mayoría de los casos fueron repudiados por sus familias y por la sociedad. Y eso deja huella.
Los pueblos pierden población fundamentalmente porque el trabajo y la formación se encuentran en las ciudades, pero también por la propia evolución de nuestra pirámide poblacional: cada vez hay más personas mayores y menos bebés. La oportunidad para muchos de los entornos rurales está ahora en su capacidad para reforzar los cuidados a su población, como muestra de una seña de identidad basada en la convivencia cercana y como herramienta frente a la despoblación.
Si Marta y Blanca quedasen para verse en alguna cafetería o compartiesen el banco en un parque, probablemente muchas personas podrían pensar que son abuela y nieta. Sin embargo, hace unos meses que se conocieron y, a pesar de la diferencia de edad, son grandes amigas. Mientras Blanca se recupera de la caída que sufrió saliendo sola a la calle, el salón de su casa es el espacio donde comparten juntas una tarde a la semana, el tiempo al que Marta se ha comprometido como voluntaria del programa de acompañamiento a personas mayores de la Fundación Grandes Amigos. Un tiempo del que, como indican ambas, disfrutan y aprenden mutuamente.