Nos inspiran
Personas y proyectos que están consiguiendo que hablemos de cuidados en todos los ámbitos: familiar, sanitario, social, cultural, público... Cuidopía te invita a descubrir la sociedad de los cuidados a través de su mirada.
Personas y proyectos que están consiguiendo que hablemos de cuidados en todos los ámbitos: familiar, sanitario, social, cultural, público... Cuidopía te invita a descubrir la sociedad de los cuidados a través de su mirada.
Javirroyo lleva un año dibujando la importancia de los cuidados en Cuidopía. Su vida profesional está muy vinculada a los cuidados: ha trabajado en la humanización de espacios sanitarios, participado en campañas de concienciación y dibujado para reivindicar el cuidado. Si una imagen vale más que mil palabras, el trabajo de Javirroyo para Cuidopía ha sido una conversación continua a través de las redes sociales para resaltar el valor de los cuidados. Para este ilustrador una Sociedad de los Cuidados es una sociedad avanzada en valores.
El 5 de noviembre se celebra el Día Internacional de las Personas Cuidadoras. Desde Cuidopía queremos que esta sea una fecha donde poner en valor tanto los cuidados como la labor de quienes, de manera profesional o familiar, se dedican a cuidar. En una sociedad cada vez más envejecida como es la nuestra según los datos del INE, que sitúa en 9,5 millones la población de personas mayores de 64 años en España, y una esperanza de vida en aumento, la necesidad de cuidados a personas mayores y dependientes plantea nuevos y diferentes retos. En este contexto social, y coincidiendo con el estreno de ‘Nuevos en la residencia’, la última unidad de Escuela de Cuidados dedicada al cuidado profesional de personas mayores, hablamos con José Augusto García Navarro, médico geriatra y presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).
“Ana, es que no sabemos cómo ayudarte. Estamos asustadísimos porque no sabemos cómo ayudarte”. Ana Ribera volvía una noche del cine con su hermana y empezó a temblar agarrada al volante de su coche. Su hermana y su familia no sabían qué le estaba pasando ni cómo afrontarlo. No era tristeza, no era cansancio, tampoco estrés por el trabajo o una mala racha. Ana estaba viviendo una depresión. Recibir un diagnóstico, poner en palabras lo que estaba viviendo y contarlo sirvió para que las personas de su entorno más cercano pudiesen también empezar a conocer cómo podían cuidarla y apoyarla en su proceso de recuperación.